JUEGOS TIPICOS DE CHILE

EL VOLANTIN


El volantín data del año 200 a. de C, tiene como cuna China. El barrilete, lo habría inventado un general chino llamado Han-Sin. Su uso se popularizó de tal forma que el calendario chino le dedicó el noveno mes del año.
En Europa, conocido también como cometa, se popularizó hacia el siglo XII. En España, por ejemplo, se le conoce con nombres tales como, dragón, pandorga, pájaro, cambucho, entre otros. El volantín es la versión chilena del cometa.
Según algunos historiadores, sus primeras apariciones en Chile fueron a fines del siglo XVII durante la colonia, cuando jóvenes sacerdotes misioneros, principalmente monjes benedictinos, competían entre ellos como con otras congregaciones. Era esa la época en que reinaban los famosos "pavos", llamados también "jotes", que alcanzaban dimensiones de cuatro a cinco metros por lado y que necesariamente debían ser sujetados por varios hombres. Se afirma que don Ambrosio OHiggins fue un cultor destacado de este juego, lo que indiscutiblemente ayudó a ampliar su difusión.
Pero al mismo tiempo esta afición causaba muchos alborotos y debido a las reyertas que producían en su ejecución, fueron dictados mandos que normaron el juego. Tal es el caso del bando dictado por el gobernador don Luis Muñoz de Guzmán, en 1796, que ordenaba que no se podían encumbrar volantines "dentro de la traza general de la ciudad", pudiendo hacerse, sin embargo, en cañadas y orillas del río donde la espaciosidad permite el libre uso, sin el menor riesgo de esta diversión. Los volantines provocaban daños en las techumbres de las viviendas. Esta medida se tomó debido a los accidentes y heridas que sufrían los transeúntes cuando un volantín echaba abajo una teja.
Se dice que en los predios de la cañada alta, a menudo encumbrando volantines los presidentes, desde Manuel Bulnes a José Manuel Balmaceda, quienes participaron inaugurando los concursos de volantines.
Este juego tradicional chileno incluso se transformó en motivo de apuestas y peleas. Era una pasión popular que encantaba a toda la sociedad.
Famosos eran los "chupetes", volantines sin cola. En escala menor estaban la "ñecla", "la cucurucha", el "chonchón" y la "cambucha" que eran o siguen siendo los hijos pobres del volantín.
A través del tiempo el interés por los volantines ha disminuido, en relación con los cientos de cultores que tenía en el pasado. Pero aun así logra mantener su especial y tradicional encanto.

«Anterior | Inicio | Siguiente »